domingo, 13 de septiembre de 2009
viernes, 28 de agosto de 2009


Otro hecho espontáneo fueron las etiquetas: de las preparadas solo se usaron cuatro, pues pocos más lo consideraron oportuno; mientras que otros -sospecho que alguna familia y otros allegados- escribieron su nombre en un papel de libreta, para que se viera bien y dejaron uno en cada asiento.
El hecho de no querer etiqueta tiene cierta lógica, cada uno conoce más que bien la silla que utiliza cada día más de una vez, pero me sorprendieron las hojas con los nombres que se trajeron, deduzco dos cosas:
1. Les quedó claro que la silla no se utilizaría para sentarse.
2. Que cada silla representaba a uno.
-aspectos básicos y reiteradamente preguntados-
De lo que no estoy segura es si realmente sabían para que iban a ser utilizadas (o desutilizadas), si esperaban un acto, que algo sucediera o, bien al contrario, sabían que no iba a suceder nada, ni tan siquiera iban a ser “gastadas” (buen motivo para ceder una silla), y podrían ser retiradas y/o usadas en breve.
En todo caso, y siendo testimonio de cómo cada silla fue traída por un solo miembro, considero su colaboración especial, pues no lo dejaron en manos de otros miembros de la familia el hecho en sí mismo de traer (aunque, del mismo modo, aquellos que se afanaron en traer más de una silla para no solamente representarse a ellos sino también a otros, es digno de mención), y de aceptar “Las normas” establecidas de antemano para la acción, tuvieran o no sentido para ellos. Reafirman al cuadrado la finalidad anteriormente mencionada: ser conscientes y convencidos de formar parte de Alcóntar.
jueves, 27 de agosto de 2009

Consuelo anuncia que la acción se da por terminada, pues tiene que comenzar el pase y a mi me pilla en bragas…
Des del balcón del ayuntamiento tengo una muy buena perspectiva de los movimientos de la gente: solamente un par de sillas son recogidas por una mujer, las demás quedan en la posición que se ha generado a partir de la aportación de cada cual; y los niños corren a sentarse a primera fila, algún dueño sillar consigue sentarse en la suya propia, e incluso recolocarla donde cree oportuno, pero muchos (sobretodo, los dueños de las sillas de la primera y segunda fila), se resignan a dejarla prestada. Es como juego de las sillas, sin competividad por su lentitud y por saberse de algún modo, sentados.
Antes de pasar los cortos, ya están todas las sillas ocupadas, y cuando acaba el pase y la entrega de premios, las sillas se desplazan, con un movimiento que parece ensayado, hacía atrás y hacia los lados, para despejar la pista para que los jóvenes del pueblo puedan realizar los bailes previstos. También la 0,6 silla se desplaza con la multitud, siendo asiento de varias niñas.
Así pues, casi todas las sillas dispuestas con el sinsentido antinatural de no sentarse, recuperan una función originariamente de carácter privado, traída individualmente para formar un espacio colectivo, que no responde a la propiedad en uso, pero si la respeta en sí misma, sabiendo que esa silla no es (en muchos casos) de quien se sienta en ella y que deberá ser devuelta.
Todo esta colocación horaria desenvuelta y orgánicamente ordenada, contradice la idea que tenía en mente: pensaba que cada cual se llevaría su silla, si más bien, que muchas se las llevarían y otras, saldrían de la “zona de acción”, se dispondrían cerca de la puerta de la casa a la cual corresponden o en la terraza del bar.
Aunque viendo el resultado, me satisface mucho más este. Eso, la acción, que simulaba algo simbólico se realiza por sí mismo, sin directrices, pasando de ser lo representado a lo real, a lo vivido.
miércoles, 26 de agosto de 2009
Acción en Alcontar from Ariadna Parreu on Vimeo.
Todo ha comenzado sobre las 9:15 de la noche; Consuelo anuncia sobre las 10:20 que ya se ha finalizado la acción y cada cual, puede hacer con su silla lo que quiera: llevársela o sentarse para ver los cortos presentados a concurso.
martes, 25 de agosto de 2009
el jueves 20 a las 21 horas...






Pasan de las 9 de la noche, tardo un poco en subir, yo también estoy cenando.
Hay relativamente poca gente aunque proporcionalmente, mucha: alguien tomando el fresco, alguien tomando algo y niños tomando sitio en la plaza.
La perspectiva de participación no es buena, más bien me desalienta bastante, pero ya que estamos aquí…
Dejo la 0,6 silla en un lugar visible de la plaza, esperando junto a Maya, sabiendo que, en lo que cabe, esa media forma ilógica y rozando lo inútil, llamará la atención y curiosidad de alguien y se convertirá en una especie de anzuelo.
Los niños se acercan a preguntar, esa media silla esa media silla está realizando su función no metafórica…; les repito todo lo que ya les había contado, uno: “ya, yo ahora voy a buscarla; otro: “¿pero es una silla por casa o por persona? Porque mi padre dice que es por casa pero yo creo que no”.
Mmmm, algo de “pregonaje” por el pueblo ha hecho mella en los habitantes… mientras, los de casa de Anica han dejado unas sillas al lado de la 0,6, y pienso que por lo menos, tres o cuatro personas más de la familia de Consuelo traerán su silla.
Esos niños con los que hablaba traen unas sillas y siguen jugando por la plaza. Yo voy haciendo fotos.
Mis mejores expectativas, unas quince sillas, parece que van camino de cumplirse, con algunas sillas de las casas colindantes a la plaza, más de uno con el que he hablado por la tarde y alguno que lo consideraba des del inicio.
El número va subiendo y mi ánimo con él, pronto son ya quince… y más, en menos de una hora hay 30 sillas, de las cuales 28 dispuestas en orden horizontal a partir de la 0,6 y 2 ocupadas por dos señoras mayores (con lo cual, se cumplía mi deseo inconfesable de hacer uso), y una carretilla, que no cumple los requisitos básicos de lo que se conoce como silla pero ¿quién no ha se “ha montado” en una? Tiene cierta gracia…
jueves, 20 de agosto de 2009
dos horas antes de la acción from Ariadna Parreu on Vimeo.
El tiempo se nos echa encima, son las 7 de la tarde y debo ocuparme de otros menesteres. Aún así, tengo unos minutos para dar una vueltecita por el pueblo intentando captar participantes.
miércoles, 19 de agosto de 2009

Recorto unas cuantas etiquetas para especificar a quien pertenece cada silla traída, la intención también es quedarse con las direcciones postales para poder enviar a los participantes el librito que haré con todo esto… aunque hablando con los responsables de las fiestas, comentan que mejor los mande al ayuntamiento: más fácil y barato para mí!


Mirando la programación de las fiestas, en la cual el 2° Campo de Desconcentración Polivalente forma parte, me percato que la franja horaria de la acción propuesta se había reducido a 15 minutos, y aunque me recalcan la impuntualidad y retraso general del ritmo alconteño, tengo la certeza de que no se podrá llevar a cabo. Así que no le pongo mucho entusiasmo al asunto.
Aún así, el miércoles 19, lo anuncio de viva voz por el micrófono de las fiestas, así como cuelgo los carteles.
Las primeras impresiones sobre la predisposición de Alcóntar a querer participar, era en un inicio, dudosa. La acción crea incertidumbre. Como siempre se debe repetir de que se trata, y la finalidad que tiene, y en esta explicación nace la expresión “representación simbólica”, una finalidad simbólica no tiene finalidad práctica… Cada vez se recrudece la idea de que no habrá sillas en esa plaza tan pequeña.
Alguna luz veo, en eso que vendo de lo simbólico de formar parte de Alcóntar, de la participación en las fiesta, en la vida de este pueblecito menguado des de la perspectiva de la información en la red; así que espero unas 15 sillas, sillas suficientes para abultar. Pero también me percato de que una silla si tiene una finalidad en sí misma más allá de la “simbólica”, que es la de sentarse: estoy segura de que todos se sentarán y hacerlos levantar es de lo más ruin y antinatural; pero es la lógica de la forma de una silla y de un pueblo, la vida se escapa a las representaciones activas y el uso supera la idea.
lunes, 17 de agosto de 2009
en Alcóntar

Pisando el suelo... primer error: alconteños (no alcontareños)
Estudio de campo.
A 11 kilómetros de Alcóntar se halla El Hijate, un antiguo cortijo cerca de la carretera que, por ese motivo, ha crecido más que el municipio del cual depende (Alcóntar), llegando a tal la diferencia de habitantes que el aldalce reside y ejerce en esta pedanía.
pueblos-espana.org
313
almeria.pueblosespana.net
356
ine.es
333
media
334
La población real(-hipotética) de Alcóntar sería de 257,6.
domingo, 16 de agosto de 2009
Silla
(Del lat. sella).
1. f. Asiento con respaldo, por lo general con cuatro patas, y en que solo cabe una persona.
La silla es el mueble, el utensilio diario que más se acerca a lo antropomórfico; su silueta es como una frase inacabada donde falta el final, es como una forma ausente, refiere constantemente a eso que le falta: una persona… ni tan siquiera un taburete es tan evocador.
Reconstruir la población de un pueblo por la reunión de este mueble en la plaza del pueblo (la plaza, como punto neurálgico de cualquier centro urbano), se convierte en un espectáculo sin final, mudo y a la espera, una no-reunión: su figura individual alude a cada dueño que la ha prestado.
Esta conversión de cifra a silla, humaniza en la forma, su sentido de molde humano así como pieza indispensable de cada hogar, utilizada a diario, pero también en el proceso, cada cual decide participar o no, adquiriendo el término “población” un significado de compromiso y elección. Es un acto sin remuneración, sin diversión (aparente) y con cierto aspecto de cansino: acordarse, llevar la silla, dejarla; supone un esfuerzo, aunque pequeño, que no se cuanta gente esta dispuesta a afrontar…
Es por eso, que este proyecto nace como una reivindicación tranquila de identidad, como un pueblo habitado y cohesionado, consciente, participativo e interesado, no solo en sí mismo, sino en su propia imagen y en el sentido básico de comunidad: autoestablecer un una cifra de población, no solo para corroborar y/o desmentir los números que aparecen en las diferentes páginas web acerca de Alcóntar (y con lo que comporta, de ellos mismos), sino para dotarlos de significado y de responsabilidad colectiva a través de cada uno, un número que no serán absolutamente todos, pero serán todos los que quieran estar, formar parte de.
Un objeto que refiere a lo físico y a lo simbólico de este, de dimensión humana; un objeto cuotidiano, real y propio, de la intimidad hogareña se hace un acto de confianza en el proyecto, en la artista y en los demás vecinos, para desmentir, jugar, reivindicar o corregir la información sobre sí mismos procedente de la dimensión de lo impersonal y lo virtual, haciéndose partícipe, sin dejar la información del pueblo a terceros e impregnándola de vida.
(Del lat. sella).
1. f. Asiento con respaldo, por lo general con cuatro patas, y en que solo cabe una persona.
La silla es el mueble, el utensilio diario que más se acerca a lo antropomórfico; su silueta es como una frase inacabada donde falta el final, es como una forma ausente, refiere constantemente a eso que le falta: una persona… ni tan siquiera un taburete es tan evocador.
Reconstruir la población de un pueblo por la reunión de este mueble en la plaza del pueblo (la plaza, como punto neurálgico de cualquier centro urbano), se convierte en un espectáculo sin final, mudo y a la espera, una no-reunión: su figura individual alude a cada dueño que la ha prestado.
Esta conversión de cifra a silla, humaniza en la forma, su sentido de molde humano así como pieza indispensable de cada hogar, utilizada a diario, pero también en el proceso, cada cual decide participar o no, adquiriendo el término “población” un significado de compromiso y elección. Es un acto sin remuneración, sin diversión (aparente) y con cierto aspecto de cansino: acordarse, llevar la silla, dejarla; supone un esfuerzo, aunque pequeño, que no se cuanta gente esta dispuesta a afrontar…
Es por eso, que este proyecto nace como una reivindicación tranquila de identidad, como un pueblo habitado y cohesionado, consciente, participativo e interesado, no solo en sí mismo, sino en su propia imagen y en el sentido básico de comunidad: autoestablecer un una cifra de población, no solo para corroborar y/o desmentir los números que aparecen en las diferentes páginas web acerca de Alcóntar (y con lo que comporta, de ellos mismos), sino para dotarlos de significado y de responsabilidad colectiva a través de cada uno, un número que no serán absolutamente todos, pero serán todos los que quieran estar, formar parte de.
Un objeto que refiere a lo físico y a lo simbólico de este, de dimensión humana; un objeto cuotidiano, real y propio, de la intimidad hogareña se hace un acto de confianza en el proyecto, en la artista y en los demás vecinos, para desmentir, jugar, reivindicar o corregir la información sobre sí mismos procedente de la dimensión de lo impersonal y lo virtual, haciéndose partícipe, sin dejar la información del pueblo a terceros e impregnándola de vida.

0,6 silla
Silla de oficina
Silla de montar
Silla plegable
Silla de tijera
Silla de jardín
Silla de diseño
Silla rústica
Silla de playa
Silla eléctrica
Silla de bebé
Silla de coche
Silla de la reina
Silla mecedora
Silla de ruedas
Silla ergonómica
Silla apilable
Silla con pala
Sillita
Sillón
…
Tengo la certeza no contrastada de que debe de ser el mueble más estudiado, medido, discutido, probado, diseñado, comprado y usado.
miércoles, 12 de agosto de 2009
jueves, 6 de agosto de 2009
Proponer una actividad en la plaza, a la hora de la siesta de agosto en el sur de España, no es un buen propósito. Así pues, es obligado trasnformar la acción en una experiencia nocturna.
Las sillas, se podrán traer a partir de las 21 horas del mismo jueves, y podrán ser retiradas a partir de las 9 de la mañana siguiente.
Las sillas, se podrán traer a partir de las 21 horas del mismo jueves, y podrán ser retiradas a partir de las 9 de la mañana siguiente.
martes, 4 de agosto de 2009
Población total de Alcóntar de las diferentes fuentes halladas en la web (según el orden de búsqueda):
wikipedia.org
597
almeria-es.com
610
pueblos-espana.org
621
participaenandalucia.net
700
juntadeandalucia.es
597
ine.es
656
almeriapedia.es
617
ayuntamientoweb.info
647
publispain.com/pueblos-y-ciudades
611
andalucia.org
603
es.lirondo.com
213
enciclopedia.us.es
627
media
591,6
Propuesta:
Reunir y habilitar 591,6 sillas en la plaza del pueblo (intención imposible; se modificará la cifra)
wikipedia.org
597
almeria-es.com
610
pueblos-espana.org
621
participaenandalucia.net
700
juntadeandalucia.es
597
ine.es
656
almeriapedia.es
617
ayuntamientoweb.info
647
publispain.com/pueblos-y-ciudades
611
andalucia.org
603
es.lirondo.com
213
enciclopedia.us.es
627
media
591,6
Propuesta:
Reunir y habilitar 591,6 sillas en la plaza del pueblo (intención imposible; se modificará la cifra)
*591’6 sillas
Cuando recibí la invitación para participar en el campo de desconcentración polivalente de Alcóntar, aunque sabía de antemano de que se trataba de un pueblo pequeño, alejado del mar, semidesértico, “desconcentrado” y con escasa población (la mayoría, gente mayor), tenía la necesidad de buscar información sobre este en Google.
Escasa y escueta información, casi siempre proveniente de fuentes oficiales, con su correspondiente fría ficha del pueblo: altitud, superficie, población, etc.
La cifra de población nunca era la misma, se acercaba; parecía un acto de adivinamiento o especulación sobre los alcorteños existentes y residentes.
Unos números que representan a toda una comunidad que por necesidad, lazo, obligación o relación, conforman la vida del pueblo, la fuerza motriz, real y personal, sin la cual, cualquier pueblo no existiría.
Tuve la curiosidad de saber exactamente la cifra de alcorteños, que por la lógica del extranjero, es la media de todos los datos encontrados; y representar este desconcierto de cifras sin perder la noción de cada persona simplemente cómo la suma de algo global.
Para ello, utilizaré las sillas, una silla por alcorteño, dispuesta en el espacio público del pueblo, en la calle, con una disposición concentrada pero sin perder la función propia de dicho mobiliario.
La silla, como referente a lo humano, a lo personal, a lo privado e individual, sustituyendo a una parte de un todo, de un número, convirtiéndose en una entidad real, vivencial e imprescindible para alcanzar la cifra prevista pero no-humana. Creando un conjunto-espacio real y representado, de forma concreta y uso ambiguo: función natural sinsentido, que alberga lo contrariedad del uso y la exhibición, de la propiedad privada y el espacio público, de lo individual y lo colectivo; una situación de excepción para provocar un acto público, ejecutado y compartido por todos.
Cuando recibí la invitación para participar en el campo de desconcentración polivalente de Alcóntar, aunque sabía de antemano de que se trataba de un pueblo pequeño, alejado del mar, semidesértico, “desconcentrado” y con escasa población (la mayoría, gente mayor), tenía la necesidad de buscar información sobre este en Google.
Escasa y escueta información, casi siempre proveniente de fuentes oficiales, con su correspondiente fría ficha del pueblo: altitud, superficie, población, etc.
La cifra de población nunca era la misma, se acercaba; parecía un acto de adivinamiento o especulación sobre los alcorteños existentes y residentes.
Unos números que representan a toda una comunidad que por necesidad, lazo, obligación o relación, conforman la vida del pueblo, la fuerza motriz, real y personal, sin la cual, cualquier pueblo no existiría.
Tuve la curiosidad de saber exactamente la cifra de alcorteños, que por la lógica del extranjero, es la media de todos los datos encontrados; y representar este desconcierto de cifras sin perder la noción de cada persona simplemente cómo la suma de algo global.
Para ello, utilizaré las sillas, una silla por alcorteño, dispuesta en el espacio público del pueblo, en la calle, con una disposición concentrada pero sin perder la función propia de dicho mobiliario.
La silla, como referente a lo humano, a lo personal, a lo privado e individual, sustituyendo a una parte de un todo, de un número, convirtiéndose en una entidad real, vivencial e imprescindible para alcanzar la cifra prevista pero no-humana. Creando un conjunto-espacio real y representado, de forma concreta y uso ambiguo: función natural sinsentido, que alberga lo contrariedad del uso y la exhibición, de la propiedad privada y el espacio público, de lo individual y lo colectivo; una situación de excepción para provocar un acto público, ejecutado y compartido por todos.

591,6 sillas es una propuesta artística para el 2 campo de desconcentración polivalente de Alcóntar.
El cartel es obra de Antoni Hervàs e Ico Mateo.
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