

Mirando la programación de las fiestas, en la cual el 2° Campo de Desconcentración Polivalente forma parte, me percato que la franja horaria de la acción propuesta se había reducido a 15 minutos, y aunque me recalcan la impuntualidad y retraso general del ritmo alconteño, tengo la certeza de que no se podrá llevar a cabo. Así que no le pongo mucho entusiasmo al asunto.
Aún así, el miércoles 19, lo anuncio de viva voz por el micrófono de las fiestas, así como cuelgo los carteles.
Las primeras impresiones sobre la predisposición de Alcóntar a querer participar, era en un inicio, dudosa. La acción crea incertidumbre. Como siempre se debe repetir de que se trata, y la finalidad que tiene, y en esta explicación nace la expresión “representación simbólica”, una finalidad simbólica no tiene finalidad práctica… Cada vez se recrudece la idea de que no habrá sillas en esa plaza tan pequeña.
Alguna luz veo, en eso que vendo de lo simbólico de formar parte de Alcóntar, de la participación en las fiesta, en la vida de este pueblecito menguado des de la perspectiva de la información en la red; así que espero unas 15 sillas, sillas suficientes para abultar. Pero también me percato de que una silla si tiene una finalidad en sí misma más allá de la “simbólica”, que es la de sentarse: estoy segura de que todos se sentarán y hacerlos levantar es de lo más ruin y antinatural; pero es la lógica de la forma de una silla y de un pueblo, la vida se escapa a las representaciones activas y el uso supera la idea.
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