Lo primero que se echa de menos de un piso vacío, es una silla.
Nos afanamos en encontrar un asiento vacío en el bus.
Y cederlo es admirable.
Cuando se tiene que escuchar algo importante, lo primero: sentarse.
Las salas de espera son salas de sillas.
Para pensar es bueno sentarse.
Para comer también.
lunes, 17 de agosto de 2009
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